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El AO es un espíritu, unas prácticas de ese espíritu y una asociación de los que
quieren vivir y propagar ese espíritu. Este espíritu consiste en el ofrecimiento
de sí mismo a Dios para cumplir su voluntad y colaborar así a la salvación de todo
el mundo.
Es una espiritualidad del Corazón de Jesús, del Corazón que entrega la vida por
amor a la humanidad, obediente a la voluntad del Padre. Buscamos hacer nuestros
los sentimientos y las actitudes del Corazón de Jesús, colaborando con él en la
construcción del Reino de Dios. El eje de nuestra espiritualidad es la oración de
ofrecimiento diario de nuestra vida al Padre, en unión al sacrificio redentor de
su Hijo por la humanidad.
Es una espiritualidad eucarística, pues el Corazón entregado de Jesús se hizo Eucaristía,
donación completa de sí, para mostrarnos el infinito amor de Dios por la humanidad,
para mostrarnos que el camino de vida auténtico es una vida de amor y servicio de
los demás.
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Con nuestro Ofrecimiento nos unimos al ofrecimiento de Jesús que se renueva cada
día en el sacrificio del altar.
Es una espiritualidad apostólica, misionera y eclesial, que nos invita a vivir radicalmente
nuestra vocación bautismal. Nos propone una vida con Cristo, por Cristo y como Cristo,
en comunión de oración y de vida con la oración y la misión de la Iglesia universal.
Es un camino de santificación de la vida cotidiana. Nos enseña que todo lo que hacemos
durante el día, por humilde y sencillo que sea, puede ser vivido en ofrenda al Padre,
para bien de nuestros hermanos y hermanas. Somos invitados a rezar cada día por
las intenciones de oración que mensualmente el Papa encomienda a todos los cristianos,
una llamada General y la otra Misionera. Las podemos encontrar en diversas publicaciones
católicas, revistas, calendarios, agendas, volantes, o sobre este y otros sitios
de internet.
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EN RESUMEN, EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN:
- propone un camino hacia la santidad
- a partir del ofrecimiento diario
- que transforma nuestra vida
- y que nos une en comunión universal de oración
- por la fuerza del Espíritu que habita en nuestros corazones
- y nos hace desear tener los mismos sentimientos que tuvo el Corazón de Cristo
- para que, alimentados y modelados por él en la Eucaristía
- y reconciliados con él mediante el sacramento de la Reconciliación
- podamos ponernos plenamente y de todo corazón a su disposición y a disposición de
su Iglesia, a ejemplo de María, para que venga su Reino.
Historia del Apostolado de la Oración
“Algo evidente se desprende de la historia del Apostolado de la Oración: su
nacimiento y su origen están íntimamente ligados a la evangelización, al deseo misionero de
un grupo de jóvenes jesuitas.” (PH Kolvenbach,sj, 1996)
El AO surge en Francia, en 1844, en un grupo de estudiantes jesuitas, que en medio
de la pesada tarea de estudiar la teología soñaban impacientes con ir a misionar a tierras lejanas.
Una pregunta los inquietaba: ¿Cómo podrían ellos, en este tiempo de estudio, ser útiles al anuncio del Evangelio en las fronteras de la fe?
Su guía espiritual, el P. Gautrelet, les enseñó a hacer esto mediante la oración. Les mostró que podían
unir sus estudios y todo lo que hacían con el trabajo de esos lejanos misioneros. Ellos deberían ofrecer
cada día al Padre, en unión al Corazón de Jesús, por la salvación del mundo. De este modo, su oración,
sus obras, sus deseos, incluso sus sufrimientos y sus límites resultaban útiles a la misión. Aún sin
salir de sus casas y sin ver los frutos, ellos apoyaban con su vida diaria la labor misionera de la
Iglesia.
Comprendieron que esta ofrenda sólo podía vivirse en íntima comunión con Cristo. Era una respuesta al
amor de Cristo, una decisión de seguirlo en un profundo amor a Él y docilidad al Espíritu. Por lo tanto,
la totalidad de sus vidas, hasta los más pequeños detalles, era ya una misión. Todo por Cristo, con
Cristo y como Cristo sería su mejor contribución a la misión de toda la Iglesia.
Esta idea y esta propuesta espiritual la llamaron Apostolado de la Oración, y no tardó en divulgarse y
expandirse a muchos otros cristianos de Francia y del resto del mundo.
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La obra iniciada por el
P. Gautrelet hubiera desaparecido pronto por falta de estructuras capaces de promoverla y sostenerla, si
no hubiera venido en su ayuda el joven profesor de filosofía, P. Henri Ramière, S.J., que era uno de los
estudiantes jesuitas del grupo inicial.
Este era un hombre de gran capacidad intelectual, ferviente religioso, con talento de escritor y
organizador, espíritu naturalmente combativo y de celo apostólico ardiente. Él fue el sucesor del Padre
Gautrelet a la cabeza del AO durante 24 años. Al fallecer, en 1884, el número de centros del AO en el
mundo entero excedía los 35.000, con más de 13 millones de socios. En la expansión del mensaje del AO
tuvo una importancia decisiva el éxito del "Mensajero del Corazón de Jesús", revista oficial del AO en
muchas naciones. Hoy día, animados por el AO, cerca de cuarenta millones de fieles católicos en todos
los continentes rezan por las intenciones del Papa y hacen diariamente la ofrenda de sus vidas al Padre
desde el Corazón de Cristo Jesús. Una historia más completa del AO la encontrarán en la sección
Documentos / Documentos básicos del AO, en
Historia del Apostolado de la
Oración (J. Vessels, sj) y
Evolución histórica del Apostolado de la Oración (PH Kolvenbach, sj).
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Apostolado de la Oración ◊ Borgo S. Spirito, 4 ◊ 00193 Roma ◊ Italia |
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