Prayer and Service
English Español Français Enero - Marzo 2009 N. 1 Imprimir Home Archivo
El Apostolado de la Oración, una espiritualidad para tiempos difíciles
Contents
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Holy Father's Intentions
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Editorial

Queridos amigos y amigas,
Con mucha alegría les presentamos la primera edición sólo digital de Oración y Servicio.  Esperamos por este medio continuar ofreciéndoles ayuda teológica y pastoral para sus trabajos en el Apostolado de la Oración y el Movimiento Eucarístico Juvenil en todo el mundo.   Como saben, estamos como AO en 90 países, y con el MEJ en 44.  Este mundo convulsionado, donde cientos de millones de nuestros hermanos y hermanas pasan hambre, necesita con urgencia nuevos valores para la construcción de una nueva civilización.  Queremos contribuir desde el AO ofreciendo una sólida espiritualidad centrada en Cristo que nos moviliza al servicio de los demás.

En este número aprenderemos sobre la Eucaristía como fuente de nuestra esperanza, de una charla dada en Filipinas.  Conoceremos el bello testimonio del AO vivido entre los pobre en Ecuador.  Entenderemos mejor las semejanzas y diferencias entre nuestra espiritualidad y la Devoción de la Divina Misericordia de Santa Faustina Kowalska.   Una sugerente carta de India nos anima en la misión de ofrecer espiritualidad al hombre y mujer de hoy.   Desde Argentina nos llega un testimonio de lo que fue su último Encuentro Nacional del MEJ.  Y desde Europa y Asia, podremos ver los dos informes de las respectivas reuniones de los Secretarios Nacionales, en Bilbao y en Tokio. 

Les deseamos un nuevo año pleno de la alegría y de la esperanza de Jesús.  ¡Buen trabajo en la misión de compartir esa alegría con todos!   

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Picture from the world
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AP Jacarezinho, Brasil, nov 2008
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Naga City


Sumario


En un mundo que lucha por la justicia, la paz y un nuevo sentido para nuestras vidas, levantamos nuestros ojos a Jesús en este momento dramático. Su amor, su determinación, su generosidad, lo llevaron a aceptar una muerte terrible, dejando a sus discípulos un memorial sacramental de su Corazón que se entrega por nosotros y que es ahora la fuente de nuestra esperanza. La Eucaristía nos enseña que sólo el amor nos puede salvar y nos lleva a vivir de acuerdo a su Corazón.

La Iglesia universal acaba de celebrar el 49º Congreso Eucarístico en Quebec bajo el lema “La Eucaristía, don de Dios para la vida del mundo”. Me han pedido que hable sobre la Eucaristía como fuente primera de esperanza. ¿De qué se trata? Ciertamente el lema del Congreso Eucarístico apunta en la misma dirección de lo que me piden, pues verdaderamente la Eucaristía trae esperanza y vida al mundo de hoy.

Preguntémonos primero qué esperamos hoy, o sea, qué necesita nuestra sociedad, qué necesitamos en nuestras familias, qué necesitamos y esperamos en lo profundo de nuestros corazones. Todos tenemos esperanzas, las necesitamos para sobrevivir. Levantamos nuestros ojos y nuestros brazos a Dios en los momentos difíciles, porque sabemos que la única fuente de verdadera esperanza es El. Hoy hablaremos de los modos en que la Eucaristía puede responder a esa necesidad básica de nuestros corazones.

En un mundo roto, violento e injusto, esperamos una sociedad mejor, justicia y paz. Muchas veces también nuestras familias están rotas y esperamos superar las divisiones y dificultades. Incluso nuestros corazones pueden estar rotos, anhelando una verdadera felicidad. Esperamos encontrar un sentido en nuestras vidas y nuestros dolores. Nuestras esperanzas son mayores y más profundas que los meros logros materiales. En definitiva, esperamos llenar nuestras vidas con Dios y su amor.

En su Encíclica Spe Salvi, el Papa Benedicto lo dice así:

En este sentido, es verdad que cualquiera que no conozca a Dios, aunque pueda nutrir todo tipo de esperanzas, finalmente no tiene esperanza, la verdadera esperanza, la gran esperanza que sostiene toda la vida (cf. Ef 2,12). (27)

Día a día, el hombre experimenta muchas esperanzas mayores y menores de diverso tipo, de acuerdo a las distintas etapas de su vida. A veces, una de estas esperanzas puede parecer totalmente satisfactoria, sin necesidad de otras esperanzas. Los jóvenes pueden un gran amor plenamente satisfactorio; una cierta posición en su profesión o algún éxito que resulte decisivo para el resto de sus vidas. Sin Embargo, cuando estas esperanzas se realizan, queda claro que no eran en realidad el todo. Se hace evidente que el hombre necesita una esperanza que vaya más allá. Queda claro que sólo el infinito le satisface, algo que siempre será más de lo que nunca pueda alcanzar. (30)

Exploremos los significados de la Eucaristía para ver si puede dar una respuesta a estas preguntas. Creemos que efectivamente es una fuente primordial de esperanza en las muchas situaciones difíciles que encaramos.

Buscaremos una mayor comprensión personal de la Eucaristía. Podemos ir a Misa cada domingo, o varias veces por semana, o tal vez no muy a menudo. Pero puede que no siempre entendamos plenamente lo que estamos celebrando. ¿Estamos ahí sólo por sentido del deber, o porque hemos oído que es pecado no ir a Misa los Domingos? ¿O vamos sólo “cuando me dan ganas,” pero no siempre? ¿Traemos nuestras preguntas, nuestros problemas, nuestros corazones al altar para pedirle al Señor que su amor se derrame en nuestras vidas? ¿O nos sentamos aburridos esperando que la misa termine pronto? ¿Qué estás recibiendo en cada Misa? El Papa Benedicto dice que los cristianos “deberían cultivar el deseo que la Eucaristía tenga un efecto siempre más hondo en su vida diaria, haciéndolos testigos convincentes en su lugar de trabajo y en toda la sociedad” (Sacramentum Caritatis, 79).

Miremos al sentido que Jesús le dio a la Eucaristía desde el principio, en la Ultima Cena. ¿Cuál es el contexto? Es la Pascua, la celebración ritual que recuerda a los israelitas su liberación por obra de Dios. Es la fuente de su identidad como pueblo elegido, salvado por el amor de Dios. Jesús dará a la fiesta un sentido más profundo, que celebra la liberación definitiva. Dios se hace presente para salvar a su pueblo por la muerte de Cristo. Será la fuente de identidad para el nuevo pueblo elegido.

En esa noche especial, reúne a sus apóstoles para prepararlos para lo que viene y para darles sus últimas instrucciones. Ha llegado al fin de su misión en la tierra y va a sufrir la parte más terrible. Amó a sus hermanos y dio su vida por ellos todo el tiempo en todo lo que hizo. Ahora dará su vida hasta el extremo. Tiene miedo, no quiere sufrir y le pedirá al Padre que lo libre de esta hora. Pero aceptará ir a la muerte, aceptando la voluntad de su Padre de que ame hasta las últimas consecuencias. Comprende que El es el nuevo cordero cuyo sacrificio traerá la salvación a su pueblo. Este es el camino misterioso en que se mostrará la plenitud del amor de Dios.

A su vez la Eucaristía es el modo misterioso en que sus discípulos recordarán y celebrarán después su presencia amorosa entre nosotros. El debe partir, pero tiene el profundo deseo de no dejar solos a quienes ama. De, modo que se quedará con ellos y con la Iglesia peregrina en una inesperada forma sacramental.

Todo esto es precisamente lo que les explica a sus discípulos en la Ultima Cena (a pesar de su incapacidad para entender). Toma el pan en sus manos y dice: este pan soy yo, ésta es mi vida que se entrega por ustedes. Luego toma la copa y dice: Yo soy este vino, ésta es mi sangre que será derramada por ustedes. Está aceptando la terrible muerte que viene. Más aún, en estas palabras y gestos está resumiendo toda su vida. Siempre fue un pan partido para los demás, siempre estuvo dispuesto a derramar su sangre por amor de su pueblo. Ahora amará hasta el extremo, muriendo por nosotros. El creyó que este camino, el camino del amor, lleva a la vida y la resurrección.

Naga CitySus expresiones toman esa noche una forma ritual, para ser repetidas después por la Iglesia en memoria suya. Esta repetición a través de los siglos ha sido su modo de permanecer presente – aunque oculto – a sus seres amados. Cada Eucaristía que celebramos hoy trae su presencia viviente para la comunidad. Celebramos su amor, su vida entregada, su victoria sobre la muerte. Proclamamos que el amor derrotó al odio y a la muerte y que El ahora nos acompaña con su presencia viviente y gozosa. Siempre celebramos el misterio pascual, su vida, muerte y resurrección.

Escuchemos las inspiradoras palabras del Papa Benedicto a la juventud en Alemania el día Mundial de la Juventud el 2005:

Cambiando el pan en su carne y el vino en su sangre, anticipa su muerte, la acepta en su corazón y la transforma en un acto de amor. Lo que externamente es pura violencia brutal - la Crucifixión – interiormente se hace un acto total de amor y auto entrega. Esta es la transformación substancial que se realiza en la Ultima Cena y está destinada a poner en movimiento una serie de transformaciones que llevan finalmente a la transformación del mundo cuando Dios sea todo en todos (cf. 1Co 15,28). En sus corazones, la gente siempre y en todas partes ha esperado un cambio, una transformación del mundo. Y aquí está el acto central de transformación que él solo puede renovar realmente al mundo: la violencia se transforma en amor y la muerte en vida (Colonia – Marienfeld, Domingo 21de Agosto 2005).

Así, cada Eucaristía es el memorial del amor de Jesús y de lo que hizo por nosotros. Pero es también la invitación a dejar que nuestras vidas se transformen. “Hagan esto en memoria mía”, dijo esa noche a sus discípulos. Hagan ¿qué? “Den sus vidas por los demás, como yo lo hice. Vivan como yo viví. Sean pan partido para los demás, sean sangre que se derrama por ellos”. En esta recomendación “Hagan esto en memoria mía” los discípulos están siendo asociados a sumisión y su estilo de vida. Para guardar su memoria, no sólo deben repetir la celebración ritual de la Ultima Cena. Son invitados a hacer como El hizo, a vivir como vivió a amar como amó. A morir para ser alimento que da vida a otros, como El hizo. El lavado de los pies a sus apóstoles, esa misma noche santa, enfatiza la misma lección: sus vidas son para estar al servicio de los demás.

Al mirar a Jesús, entendemos el sentido de nuestras vidas. El es el modelo, el ideal, el ser humano perfecto.

La verdad es que sólo en el misterio del Verbo encarnado se ilumina del misterio del hombre (Gaudium et Spes, 22).

Nuestras vidas deben ser eucarísticas, como la vida de Jesús lo fue. Esto no significa ir a Misa todo el tiempo, sino más bien vivir como Cristo. Significa tener su corazón, en constante ofrenda de sí mismo al Padre. Esto es lo que el Papa Juan Pablo quiso decir cuando pidió a los Secretariados Nacionales del Apostolado de la Oración de todo el mundo formar cristianos cuyas vidas estén moldeadas por la Eucaristía (Roma, 1985). Estamos llamados a llevar una vida eucarística, o sea, vivir como Cristo y compartir su misión.

Afirmar esto puede no parecer una buena noticia o una fuente de esperanza, pues todos estamos de acuerdo en que es sumamente difícil vivir como lo hizo Jesús. Simplemente, excede nuestra capacidad. Es claramente algo que los discípulos no fueron capaces de realizar con su esfuerzo personal. Sólo es posible como una gracia de Dios, un don de transformación total. El Espíritu Santo que recibieron los transformó de cobardes y temerosos en valientes testigos de Cristo, dispuestos a dar la vida por El.

En la Eucaristía, el Espíritu Santo trabaja dándonos esta gracia. “Por la fe, no sólo aprendemos acerca de la Salvación de Cristo sino que la recibimos en realidad!” (Papa Benedicto, Spe Salvi, 7). Tal como el pan y el vino son milagrosamente transformados por la efusión del Espíritu Santo – la invocación del Espíritu en la Misa es lo que llamamos “epíclesis” – el pueblo de Dios también será transformado por la presencia de Cristo en el mundo. Hay dos epíclesis en la liturgia de cada misa, la primera sobre las ofrendas, la segunda sobre la comunidad. En ambas llamamos al Espíritu Santo a venir y realizar estos cambios. Este es en realidad el propósito final de la Misa, que la comunidad se transforme en Cristo. Esto comienza en el corazón de cada uno al recibir a Jesús en su Palabra, su Cuerpo, su Espíritu. Pero no termina ahí. Al final de la celebración, la comunidad es enviada con el mismo Espíritu a mover “una serie de transformaciones que conduzcan a la transformación del mundo cuando Dios sea todo en todos”, de modo que la “violencia se transforme en amor y la muerte en vida” (Papa Benedicto, Día mundial de la Juventud).

Necesitamos volver con frecuencia a la misa y la adoración eucarística porque ahí encontramos a Jesús. De El recibimos la fuerza para vivir la misión en la ruptura de nuestras vidas y del mundo.

El Papa Juan Pablo nos da un hermoso párrafo en su Encíclica La Iglesia saca su Vida de la Eucaristía (No. 60):

Todo compromiso a la santidad, toda actividad destinada a cumplir la misión de la Iglesia, todo trabajo de planificación pastoral, debe sacar la fuerza que necesita, del misterio eucarístico y a la vez, dirigirse a ese misterio como su culminación. En la Eucaristía tenemos a Jesús, tenemos su sacrificio redentor, su resurrección, el don del Espíritu Santo, la adoración, obediencia y amor del Padre. Si descuidásemos la Eucaristía, ¿cómo podríamos sobreponernos a nuestras propias deficiencias?

Podemos ahora resumir cómo la Eucaristía es realmente la primera fuente de esperanza para nosotros. ¿Cómo? Seis puntos:

Uno. La Eucaristía es una fuente de esperanza básicamente porque Jesús es nuestra fuente de esperanza. Y en la Eucaristía encontramos su presencia real para nosotros, una presencia gozosa y amante. Eso bastaría para sostener que la Eucaristía es una fuente permanente de esperanza para nosotros. El está ahí, viene a nosotros en una forma escondida, pero en su plena y gloriosa presencia viviente. Y nada puede llenarnos de más esperanza que estar con El.

Dos. Ya sabemos que en la Eucaristía celebramos el significado pleno de la vida de Jesús como se revela en el Misterio Pascual. El se retrató plenamente en lo que dijo e hizo esa noche, incluyendo el lavado de los pies a los apóstoles. Comprendemos que su vida fue siempre eucarística, en una actitud permanente de auto entrega. Su corazón fue siempre una ofrenda de amor a su Padre.

Tres. Mirando la vida eucarística de Jesús, entendemos el significado de nuestra propia existencia.

Cuatro. La Eucaristía tiene el poder de transformarnos en la semejanza de Cristo, por la invocación al Espíritu Santo. Los sacramentos hacen presentes los eventos que memorializan, a saber, la presencia de Cristo en su misterio Pascual. Es El quien realmente viene a nuestras vidas, en su muerte y resurrección, haciendo nuevas todas las cosas. Encontramos mucho más que un sentido meramente intelectual para nuestras vidas.

Cinco. La Eucaristía nos envía para transformar el mundo. Esto es una fuente de esperanza, porque la Iglesia colabora en el advenimiento del Reino de Dios. Podemos esperar la justicia y la paz mientras más y más cristianos son modelados a semejanza de Jesús, poniendo amor y perdón donde había egoísmo e intolerancia. Aprendemos a tener un corazón como el suyo, a preocuparnos por los que El se preocupó, a pelear las causas que El peleó. Trabajamos como El, con El, en El, para sanar este mundo quebrado.

Seis. La Eucaristía es fuente de esperanza porque es fuente de fuerza. En nuestra debilidad, siempre podemos encontrar ahí la fuerza para sobreponernos a las dificultades y tentaciones diarias que entristecen nuestras vidas.

Podría llegar hasta aquí, pues he respondido a la pregunta del título. Pero hay algo más.

Naga CityEn la Eucaristía somos invitados a dejarnos transformar por el Espíritu Santo y luego ir a transformar el mundo. Cuando esto sucede, la Eucaristía es ciertamente “un don de Dios para la vida del mundo” (Congreso Eucarístico, Quebec 2008). Pero, ¿cómo nos abrimos a recibir este don cada día? ¿Cómo realizará Dios esta transformación de mi vida y del mundo? ¿Hay un modo práctico de mantener nuestras vidas unidas a Jesús? ¿Es posible llevar una vida verdaderamente eucarística?

Aquí es donde entra el Apostolado de la Oración, enseñándonos un modo de vivir nuestras vidas cotidianas siempre conectadas a esta fuente de esperanza, la Eucaristía, y no sólo cuando estamos en misa. ¿Cuál es la práctica básica del Apostolado de la Oración? Es la de hacer, por medio de la oración, un ofrecimiento diario de nuestras vidas a Dios.

¿Cuál es el sentido de esta oración? Al comenzar el día, nos ofrecemos a Dios y pedimos que cada momento del día sea vivido en unión al Corazón de Jesús. Ponemos nuestras vidas en las manos del Padre, como el sacerdote pone el pan y el vino en el altar: ofrece los dones y pide al Padre que envíe su Santo Espíritu para que se hagan Jesús mismo. Del mismo modo, cada mañana pedimos al Espíritu Santo que tome nuestras vidas y las modele a la imagen de Jesús. Ofrecemos nuestros gozos, nuestros sufrimientos, trabajos y oraciones –todo lo que pensemos, hagamos o digamos ese día. Le decimos que queremos que todo nuestro día sea transformado para que podamos vivir para El y con El. Vivimos nuestro sacerdocio bautismal, “ofreciendo nuestros cuerpos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios, nuestro culto espiritual” (Rm 12,1). Esta cita de la Escritura alude a nuestras vidas como ofrenda eucarística.

La oración de Ofrecimiento diario no es realmente una promesa de lo que haremos, porque conocemos nuestra debilidad y no podemos garantizar los resultados. Es una manifestación sincera de lo que nos gustaría hacer. Deseamos nada menos que llevar una vida santa en este día. Nuestra oración diaria expresa nuestro deseo de corazón de vivir en la voluntad de Dios y en el corazón de Cristo. Para esto pedimos ser guiados por el Espíritu Santo antes que por nuestras propias tendencias egoístas.

De este modo, por medio de la constante práctica de ofrecernos nosotros mismos, aprendemos a vivir toda nuestra vida como Eucaristía. La Misa comenzará para nosotros en la mañana cuando despertamos y continuará a lo largo de todo el día al ir ofreciendo todo al Padre unidos al perfecto ofrecimiento de Jesús. La Eucaristía es “un misterio para ser vivido”, como lo describió el Papa Benedicto en Sacramentum Caritatis No. 71:

El nuevo culto del cristianismo incluye y transfigura cada aspecto de la vida: "Ya coman o beban o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios" (1Co 10,31). Los cristianos, en todas sus acciones, están llamados a ofrecer un culto verdadero a Dios. Aquí comienza a tomar forma la naturaleza intrínsecamente eucarística de la vida cristiana. La eucaristía, que abarca la existencia concreta y diaria del creyente, hace posible, día a día la transfiguración progresiva de todos los llamados por gracia a reflejar la imagen del Hijo de Dios (cf. Rm 8,29ff.). Nada hay auténticamente humano – nuestros pensamientos y afectos, palabras y acciones – que no encuentre en el sacramento de la Eucaristía la forma que necesita para ser vivido plenamente. Aquí podemos ver la plena importancia de la radical novedad que trae Cristo en la Eucaristía: el culto a Dios en nuestras vidas no puede ser relegado a algo privado e individual, sino que tiende por naturaleza a permear cada aspecto de nuestra existencia. El culto agradable a Dios viene a ser así una nueva forma de vivir toda nuestra vida, cada momento particular de la cual se eleva, ya que es vivido como parte de una relación con Cristo y como una ofrenda a Dios. La gloria de Dios es el hombre viviente (cf. 1Co 10,31). Y la vida del hombre es la visión de Dios.

Puesto que los apóstoles de la oración somos pecadores, no somos capaces de vivir a la altura del generoso ofrecimiento que hacemos en la mañana. Cada noche hacemos nuestro examen, revisamos el día, para ver en primer lugar lo que Dios ha hecho con la ofrenda que le di al comenzar el día. También vemos lo que hemos hecho mal, pero es más importante ver lo que Dios ha hecho bien. Le agradecemos, pedimos perdón y ayuda para corregir lo que está mal. Al día siguiente comenzamos de nuevo, una vez más poniendo nuestra vida en sus manos.

Sigamos con la conexión entre todo lo que hemos dicho y el Corazón de Cristo. Ya debería ser bastante obvio. Ofrecer su corazón al Padre fue el sentido de la vida de Jesús. Las palabras de la Eucaristía, como hemos dicho, resumen toda su existencia y nos muestran lo que había siempre en su corazón. Siempre había entrega en amor al Padre y a sus hermanos.

Cuando vivimos la Eucaristía por medio del ofrecimiento diario, orientamos nuestras vidas según la actitud de auto donación que tenía siempre el Corazón de Cristo. En la misa recibimos el Espíritu Santo que trabaja para transformar nuestro corazón en la semejanza del Corazón de Jesús. Pero hay más.

Jesús dio su vida, su cuerpo y su sangre, por amor a todos nosotros. El murió para reunir a toda la familia de Dios. En su corazón todos nos encontramos, todos cabemos y somos bienvenidos. Ahí El ofrece toda la humanidad a su Padre, junto consigo mismo. Al rezar nuestro ofrecimiento diario (eucarístico) llevamos a nuestra familia, vecinos, trabajo, los pobres...en suma, toda la humanidad, a su Corazón. La Eucaristía es pregustar el banquete celestial de todas las naciones, todos los pueblos, reunidos y cobijados bajo la protección amorosa de Dios. El altar eucarístico es el lugar donde traemos al mundo entero al corazón de Jesús. A la vez, somos enviados de la Eucaristía al mundo, con Jesús, llevando su corazón a todos los que lo necesitan.

Una última palabra sobre por qué rezamos por las intenciones del Papa. Jesús está presente en la Eucaristía dando su vida por la salvación de la humanidad y por las intenciones de oración de todo el mundo. Estas intenciones son concretizadas mensualmente para nosotros por el Papa. El es quien sabe mejor donde debe la Iglesia enfocar sus preocupaciones y su acción misionera hoy. Al esforzarnos por vivir nuestro día de acuerdo a la voluntad de Dios, realizamos la misión de la Iglesia en nuestra pequeña porción del mundo. Al orar por las preocupaciones principales del Papa hoy, nuestros corazones crecen a la dimensión mundial y a la del Corazón de Jesús. El Apostolado de la Oración une nuestra vida y oración personal a la misión y oración de toda la Iglesia.

En conclusión, Jesús, nuestra única fuente de esperanza, se nos hace cercano en la Eucaristía. Ahí reconocemos su corazón entregado por todos nosotros. Por lo tanto podemos concluir diciendo que esta charla, “La Eucaristía, fuente primera de nuestra esperanza”, también se podría haber llamado: “El corazón de Jesús, fuente primera de nuestra esperanza,” y ambos títulos se referirían al mismo contenido.

Gloria sea a Jesús y su corazón amante, abierto y misericordioso con nosotros los pecadores, invitándonos a vivir en su amistad. A Él el honor y la gloria por todos los siglos. Amen.


Charla del P. Claudio Barriga, S.J.
el 3 de Julio del 2008
En la Convención Regional del Apostolado de la Oración,
Naga City, Bicol Region, Filipinas


P. Arrupe

Poco antes de sufrir la hemorragia cerebral, en su último discurso en Roma, el Padre Pedro Arrupe señalaba:

Si quieren un consejo, aquí va: en esta devoción al corazón de Cristo se encierra una fuerza inmensa; a cada uno de nosotros toca descubrirla, si no lo ha hecho ya, y enraizarla aplicándola a la vida personal de modo que el Señor le enseñe y conceda. Se trata de una gracia extraordinaria que Dios nos brinda.

No sucumbamos a la tentación de creernos superiores a una devoción que se expresa en un símbolo o en una representación gráfica de dicho símbolo.

No nos unamos a los sabios y prudentes de este mundo, a quienes el Padre esconde sus realidades misteriosas, mientras las enseña a los que son o se han hecho pequeños.

Mantengamos la sencillez de corazón, condición primera de la conversión profunda: "si no se hacen como niños de nuevo". Son palabras de Cristo que podríamos traducir así: si quieren entrar como personas en los tesoros del Reino y contribuir a su instauración con eficacia extraordinaria, háganse ustedes mismos pobres como los pobres a quienes desean servir.

Han repetido con frecuencia que los pobres les han enseñado más que muchos libros. Aprendan de ellos esta lección tan sencilla: reconozcan mi amor en mi corazón".

Frente a las múltiples y a cambiantes circunstancias que vive la Iglesia actual, la figura de Jesús se levanta para muchísima gente como el modelo en la búsqueda de sentido y esperanza en la vida. Pero, también en ello podemos ver una nueva orientación palpable en nuestra realidad actual, y que nace de la contemplación más que de su muerte de Jesús, de su vida.

La redención de Jesús, que brota desde su corazón dolorido, fecunda con alegría y vida. Podemos sentir este paso también en el quehacer de las búsquedas y de las dimensiones sociales liberadoras en nuestras sociedades: la vida a pesar de la muerte, la esperanza a pesar de la desesperanza, el sentido a pesar de la sinrazón, el interés de muchos a pesar del egoísmo de pocos, los derechos de los excluidos a pesar de los privilegiados.

Este es, podemos decir, el corazón de la espiritualidad del Apostolado de la Oración: El mismo Corazón de Jesús, palpitante como lo dice el Padre Arrupe, de eficacia extraordinaria, que genera una fuerza inmensa, profunda, fecunda. Es esta misma espiritualidad, la del Corazón de Jesús, la que, cargada de retos, nos lanza a la esperanza y al servicio a través de esos sencillos medios de los que se vale el Apostolado de la Oración en el Ecuador.

La historia del Apostolado de la Oración en el Ecuador se encuentra matizada por una enorme entrega y difusión que tiene más de 50 años de existencia. Sin embargo, y a pesar de esta larga y fructífera historia, el interés del presente artículo, es simplemente, bosquejar el escenario de los retos y sueños actuales de este Apostolado.


The medias


El material que el Apostolado de la Oración difunde en la actualidad está contenido en una hoja de tamaño A5 (21 x 15 cm.) que ha incluido algunas modificaciones a partir de lo receptado como requerimientos y necesidades de las personas entre las que se difunde.

Este material es repartido entre personas que asisten a las celebraciones eucarísticas, y que ellas a su vez las llevan a sus hogares y las leen personas de la tercera edad, personas solas, enfermos y discapacitados. A partir de allí, entonces, se determinó la necesidad de ampliar el tamaño de la tipografía a fin de facilitar la lectura, e igual razonamiento promovió la impresión de las hojas a todo color.

El servicio que ofrece el AO en Ecuador ubica sus canales de distribución a través de dos grande ejes: Quito y Guayaquil y que buscan cubrir el territorio nacional, si bien es cierto que hasta ahora, la cobertura efectiva se remitía, fundamentalmente, a las zonas en la que la Compañía de Jesús tiene obras, esto es en cinco provincias: tres de la sierra y dos de la costa.

De tal forma que a través de la ciudad de Quito se distribuyen aproximadamente 12.000 hojas y en Guayaquil aproximadamente 18.000. El total nacional es, entonces, de 30.000 hojas repartidas.

Este sencillo material, ofrece los elementos fundamentales de la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús latente en el Apostolado de la Oración:

- Página 1: Portada: imágenes que remitan a la Intención General del mes, con énfasis en los escenarios de la vida cotidiana, con gente común, en actividades comunes. Además un titular que hace referencia, no siempre literal, al texto de la Intención General.

- Página 2-3: La palabra de Dios para cada día: información sobre el santoral, así como las lecturas del Salmo y del texto correspondiente del Nuevo Testamento al que se agrega una brevísima cita de la lectura, que ya en sí misma podría ser trabajada como oración.

La oración del ofrecimiento de cada día.

AO Ecuador

- Página 4: Intenciones General y Misional, así como un comentario del Papa a la intención general.

Finalmente, algunas direcciones electrónicas de páginas web que nos permitimos recomendar para su consulta.

Como complemento de este material, se ha publicado también, pequeñas tarjetas con la siguiente información:

- Oración del "tomad y recibid" de Ignacio
- Oración del ofrecimiento diario
- Oración del "Alma de Cristo"
- Oración del padre Arrupe sobre "el modo nuestro de proceder"
- Tarjetas mini-afiches con portadas de las intenciones generales, al reverso, la oración del ofrecimiento diario.


Los retos


He leído mucho estos días sobre el AO, sus estatutos, cartas, recomendaciones, encuentros, iniciativas, comunicaciones, la "carta de ruta", libros sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Textos inspirados, bellos y profundamente motivadores. Y entonces me pregunto, a todo eso, ¿qué puedo agregar yo sobre el servicio que busca ofrecer el AO en el Ecuador con sus sencillos medios?

No Quero agregar más teoría que los pocos renglones ya escritos, ni volver a decir lo mismo. Y entonces se me ocurre transitar en contramarcha, no desde el AO a la gente, sino, desde la gente al AO. Desde personas comunes y corrientes, a menudo sufridas, derrotadas, cansadas. ¿cómo esas vidas podrían ser iluminadas con esperanza a través del AO?


Mi ofrecimiento diario, transformando mi vida, es camino de santidad


Hace unos meses, mientras regresábamos con mi familia a casa, vimos junto a la carretera a una señora de humilde aspecto, que a pie, subía cansadamente. Era cerca de medio día, y el sol abrasaba. La zona en la que vivo es todavía algo deshabitada y, no hay servicio de transporte público regular por allí. La señora llevaba a cuestas sobre su espalda a una niña que tendría unos seis años.


Dios, Padre Nuestro,
yo te ofrezco mi jornada.
Te ofrezco mis oraciones,
pensamientos y palabras,


Le invitamos a subir, porque aún faltaba mucho para llegar a la parte poblada. En el vehículo, le preguntamos a dónde iba, y nos contestó que al INNFA (Instituto Nacional del Niño y la Familia) para que la niña reciba terapia.

La niña sufría parálisis cerebral y confiaba en que las terapias que recibía lunes, miércoles y viernes le ayudaran, y como casi no podía caminar, la llevaba sobre su espalda.

Vivía, nos contó, en una pequeña población vecina y esos tres recorridos semanales los hacía a pie hasta donde podía tomar un bus y llegar al hospital. El retorno, de igual manera: en bus, y luego a pie con la niña a cuestas. Le tomaba una hora y media minutos llegar, y otro tanto regresar.


obras, sufrimientos y alegrías
en unión de tu Hijo Jesucristo,
que sigue ofreciéndose a Ti
en la Eucaristía,
para la salvación del mundo.


Se ganaba la vida lavando ropa, siempre acompañada de su pequeña. ¿Su esposo, algún hijo mayor o pariente que le pudieran ayudar? Ninguno. Su esposo ¿o pareja? La había abandonado hace rato, aunque nunca fue de mucha ayuda, era alcohólico. Otro hijo si tenía, pero sufría de epilepsia, y mientras ella lavaba o iba a las terapias, lo dejaba encerrado en su cuarto, "ofreciendo" que no le pase nada, ni sufra un ataque en su ausencia.


Que el Espíritu Santo,
que guió a Jesús,
sea mi guía y mi fuerza en este día,
para que pueda ser testigo de tu Amor.


Abrumados ante el dolor y la desgracia, pero, recordándolo luego con agradecimiento: más abrumados por la enorme carga de amor y esperanza en la vida que mostraba esa madre.


Con María,
la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente
por las intenciones que el Santo Padre
encomienda a la oración de todos los fieles por este mes


Las personas que no mantienen un contacto personal cercano con Dios, se sienten a menudo, inmerecidos de tratar con El. Parecería que sus vidas o lo que de ellas pueden ofrecer no pueden ser digna materia de oración, menos de ofrecimiento. La oración diaria, reivindica la esencia más puramente humana y divina de nuestras vidas: lo que pienso, lo que digo, lo que sufro, lo que me alegra. todo es oración para mi propia salvación y para la salvación del mundo en el que vivo.

¿Qué le puedo decir a Dios, cómo puedo orar con El? Son preguntas constantemente repetidas por quienes el tema de la oración se eleva por preparaciones complicadas y sublimes fuera de sus propias capacidades. ¿No se te ocurre qué decir o qué ofrecerle a Dios en el día que nace? Ofrecer eso mismo, el día que vamos a vivir, sencillo y maravilloso a la vez, pleno de Dios y de sus dones.

La espiritualidad trinitaria del AO sintetizada en esta oración, de la misma manera como en el "Tomad Señor y recibid" toda la espiritualidad ignaciana, trinitaria también.

El Señor recibe mi ofrecimiento, y su gracia a través del Espíritu Santo me toca. Yo soy tocado por la amorosa mano que acompañó a Jesús, y ese contacto renovado y compartido diariamente exige de mí una actitud de mayor consecuencia con los planes de Dios.

La espera de sucesos extraordinarios y milagros pasan, entonces, al ejercicio de una vida más consecuente y comprometida con lo que en la misma oración pedimos: "para que pueda ser testigo de tu Amor".

Nuestra vida se va transformando desde la percepción y la responsabilidad que asumimos frente a cada uno de nuestros días, y de lo que en ellos hacemos, o dejamos de hacer. El escenario de la "encarnación" del Reino es la propia vida y nuestros gestos cotidianos con el próximo.

Y la santidad, aquello que parece tan lejano e irrealizable, tan difícil de lograr, tan sin asidero, empieza con una disposición elemental, deseando también para mi vida la santidad.

Una definición muy sencilla de santidad dice que es aquello "sin mancha, sin culpa". El AO propone con la gracia de Dios, lavar las manchas y limpiar nuestras culpas. El contacto cercano con nuestro Creador, así como con el acontecer de Jesús en la historia y la realidad de los problemas sociales, políticos, éticos, económicos, que las personas viven en su día a día nos hace ser obreros en la construcción del Reino, y es desde ese obrar, con todas las frustraciones y retos que implica, que se va levantando ese camino de santidad.

En comunión universal de oración, alimentados por Cristo en la Eucaristía


Eucaristía

Se le conoce como doña Angeles, aunque no se llama así, se llama Gloria. Debe tener cerca de ochenta años, vive en la "Ciudadela Hospitalaria" ¿dónde sino allí debería vivir? Un día de hace un par de semanas, bajaba despacito por la calle apoyando su bastón de palo de escoba, se detiene junto a una casita humilde cerca de la capilla y llama a unos niños que salen corriendo a recibir caramelos y chicles que saca de un papel periódico meticulosamente doblado. Va a la misa de 18:30.


Dios, Padre Nuestro,
yo te ofrezco mi jornada.
Te ofrezco mis oraciones,
pensamientos y palabras,


A la salida de la Eucaristía, nos ofrecimos a llevarle a su casa, vive con su hija quien tiene una pequeña tienda (de allí los caramelos). Durante el trayecto nos hablaba de la maravilla de poderse llegar a la misa diariamente, y participar de la comunión, de Jesús que se va conmigo a mi cuartito, comenta. Y aunque no habíamos asistido más de ocho personas a la eucaristía, ella se mostraba alegre, muy alegre.


obras, sufrimientos y alegrías
en unión de tu Hijo Jesucristo,
que sigue ofreciéndose a Ti
en la Eucaristía,
para la salvación del mundo.


Constantemente y a todo el mundo, habla de la presencia y la compañía de los ángeles, y les tiene gran devoción. Dice que son sus compañeros inseparables. Oyéndola y viéndola actuar siento que tiene que ser cierto, pues por esta persistencia precisamente se la llama así: Doña Angeles.

Doña Angeles colabora con el AO, reparte con celo y diligencia cincuenta hojitas cada mes, de una en una, entregando en cada una de ellas, una miguita de Dios dice.


Que el Espíritu Santo,
que guió a Jesús,
sea mi guía y mi fuerza en este día,
para que pueda ser testigo de tu Amor.


No puedo dejar de recordar a Ignacio proponiendo el primer preámbulo de la Contemplación para alcanzar amor: "ver cómo estoy delante de Dios nuestro Señor, de los ángeles, de los santos interpelantes por mí".


Con María,
la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente
por las intenciones que el Santo Padre
encomienda a la oración de todos los fieles por este mes


Mensaje para muchos, a quienes no le queda tiempo para orar: para ese ejercicio tan pasivo y aburrido, para esa evasión y ese desengaño. Y es que hay atender a los niños y a la familia, y divertirse, y ganarse la vida, y perderse la vida y pelearse y amargarse, y lograr tantas dificultades, tantas, que no queda tiempo para orar.

¿Cuáles son nuestras certezas? La comunión universal de la oración alimentados por Cristo desde el mundo y con el mundo debería ser una de ellas.


Reconciliados con Cristo en el sacramento de la penitencia


Su esposo se ganaba la vida arreglando zapatos, ella atendía la casa y las niñas. La vida de un zapatero es dura y ajustada, ¡cuánto más si enferma! A este hombre joven le detectaron cáncer de hígado y falleció en poco tiempo.

Miriam, quedó viuda y con dos niños. Lava ropa, arregla jardines, cose ropa, lo que pueda hacer para mantener a su familia.

Queremos organizar una pequeña fiesta para mi hijo. ¿Pero qué fiesta de niños sin ollas encantadas? Como sabemos que ella, Miriam, la viuda, también vende ollas encantadas, vamos a comprarle una docena. Las ollas -de barro- se compran decoradas con papeles de colores y serpentinas, ojitos, orejas, como animales o como personajes de caricaturas. Y luego uno las rellena de caramelos y pequeños juguetes.


Dios, Padre Nuestro,
yo te ofrezco mi jornada.
Te ofrezco mis oraciones,
pensamientos y palabras,


Las ollas que nos ofrece son formas y colores variados y chillones que contrastan con la adustez y pobreza de su pequeña casa. El precio de las ollas nos remueve: las vende a un dólar cada una. ¿Cómo puede subsistir ganado tan poco?: para vendérnolas a un dólar, ella tiene que salir en bus a comprar las ollas sin decorar en el mercado de Sangolquí, luego, regresar cargada de ollas en otro bus, esperando que no se le rompa ninguna. Después comprar papel, cartulina, serpentinas, ojitos, narices, y pintar, doblar, pegar, fruncir, coser.


obras, sufrimientos y alegrías
en unión de tu Hijo Jesucristo,
que sigue ofreciéndose a Ti
en la Eucaristía,
para la salvación del mundo.


Las ollas sin decorar no costarán menos de 50 centavos cada una, y a ello se agregan los otros materiales: cartulinas, colores, pega, serpentinas, y luego su propio trabajo y los costos de transporte. ¿Cuánto gana Miriam en cada olla? ¿25, 30 centavos? Es decir, su ganancia será de unos tres dólares por un par de días de trabajo mientras simultáneamente cocinaba, lavaba, barría, y atendía amorosamente a sus dos niñas.


Que el Espíritu Santo,
que guió a Jesús,
sea mi guía y mi fuerza en este día,
para que pueda ser testigo de tu Amor.


Y vive con paz, se la ve, puede estar triste a ratos, pero también ríe, reconciliada desde sus penitencias con la vida, también con Dios en su corazón, ganándose la vida honrada y dignamente, a pesar de la tristeza y la soledad.


Con María,
la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente
por las intenciones que el Santo Padre
encomienda a la oración de todos los fieles por este mes


A ejemplo de María


A la vuelta de mi oficina, como tantas veces, me detengo a mirar los retratos de los jesuitas asesinados en El Salvador, y entre ellos, veo, los retratos de dos mujeres. Y me nace del corazón el pensar que de esa forma es menos patriarcal el sacrificio y el sufrimiento, y más humano, y más desde la realidad de vida y muerte íntimamente compartida en la cotidianidad por hombres y mujeres. Y es entonces, como recibir un corazón completo, con ventrículos y aurículas, opuestos pero complementarios, distintos pero necesarios, parte de un solo latir en la vida y la esperanza, recibidos por Señor así: orando con la vida.


Amen


Divina Misericordia

Que la devoción a la Divina Misericordia ha prendido entre el pueblo devoto es un hecho. Que muchos elementos de la devoción más tradicional al Sagrado Corazón de Jesús perduran en los corazones de muchos es una realidad. Eso no debe sorprender, dado que está anclada en el “secreto de amor” que dejó patente la fecunda fuente del Costado rasgado y abierto “para que también ustedes crean” (Jn 19,35).

Que en ambas instancias la devota atención de los fieles converge en el Corazón del Redentor es evidente, pero que el mensaje y sus respectivos iconos difieren también salta a la vista. Y es natural que deseemos comprender mejor en qué medida, hasta dónde y por qué. A continuación comparto con ustedes mi lectura acerca de las convergencias y divergencias más marcadas, más un primer intento por evaluarlas en búsqueda de una síntesis del mensaje que nos comunican ambas tradiciones.


1. Coincidencias y matices más generales:


La primera y más patente coincidencia es que ambas corrientes devocionales impactan masivamente al pueblo creyente bajo el impulso de una revelación privada del Señor a una joven religiosa.

- La devoción tradicional al Sagrado Corazón a través de Santa Margarita María de Alacoque, en Paray le Monial, Francia (1647-1690).

- La devoción a la Divina Misericordia por parte de Santa María Faustina Kowalska (1905-1938).

2. Ambos mensajes coinciden en llamarnos a una confianza total e ilimitada en la infinita compasión y misericordia que descubrimos en la fuente del Corazón del Redentor.

- La popular jaculatoria, apellidada milagrosa, “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”, no se origina directamente en Santa Margarita, sino en la amplia corriente de espiritualidad que impactó tan marcadamente la piedad católica particularmente durante los siglos XIX y XX. Sin convertirse en aspecto tan esencial al mensaje recibido del Señor como en el caso de sor Faustina, en los escritos de Santa Margarita aflora continuamente la confianza y esperanza con que debemos volvernos al Corazón de Jesús, abismo insondable de misericordia.

- “Jesús en ti confío”, el pie de imagen que el Señor le pide explícitamente a Santa Faustina para sus cuadros e imágenes, señala mucho más decisivamente la tesitura espiritual sin la cual no podemos abrazarnos a la Divina Misericordia. En este caso se trata de un elemento constitutivo e imprescindible; en el anterior, más bien de un resultado. Poco ofende más al Señor que nuestra desconfianza, nos repite continuamente Sor Faustina.

3. A ambas Jesús se les manifiesta resucitado

- Margarita: “…Se presentó Jesucristo, mi dulce Señor, resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas, que brillaban como otros tantos soles, saliendo llamaradas de todas las partes de la Sagrada Humanidad. Pero sobre todo, de su adorable pecho, que parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas”.

- Como observamos más arriba, Faustina ve cómo del pecho del Señor, que viste una túnica blanca brotan el agua y la sangre transformados en bellísimos rayos de luz. “La fuente de mi misericordia ha sido abierta por la lanzada que recibí en la Cruz. Los dos rayos que salen de mi costado representan la sangre y el agua. El rayo pálido, el agua que justifica las almas. El rayo rojo, la sangre que las purifica. Ambas salieron de lo profundo de mi misericordia”. “Desde esta imagen yo les miro como desde lo alto de la Cruz”, añade posteriormente el Señor. Pero es Jesús resucitado a quien ella contempla radiante frente a sí.

4. Ambas reciben una misión de vital urgencia para enfrentar las dificultades de sus respectivos momentos históricos

- “No puedo contener ya más el fuego de mi caridad”, le dijo Jesús a santa Margarita. “Ahora se derramará sobre el mundo a través de ti”, etc. Y sabemos que azotaba la cristiandad la enfermedad jansenista y el mensaje de Paray fue por siglos el más efectivo antídoto para enfrentar la frialdad prevalente y recurrente en los ambientes eclesiales.

- Para los inmisericordes tiempos que le ha tocado vivir a la humanidad desde los albores de la segunda guerra mundial al presente, si una medicina nos hace falta individual y colectivamente es la Misericordia Divina. A tamaños males, único antídoto efectivo y sanador, la compasión divina: “La humanidad está ansiosa y no encontrará la paz hasta que se vuelva con confianza hacia mi Misericordia, el más grande atributo de Dios”.


2. Divergencias y matices más generales:


En relación con el objeto esencial o formal de ambas devociones observamos estas divergencias:

- Dentro del mensaje de Sor Faustina la Divina Misericordia misma es el objeto formal, como atributo divino y trinitario.

- La Persona misma del Verbo de Dios encarnado, N.S. Jesucristo, en el caso del mensaje de Paray.

Santa Faustina

En cuanto al objeto material:

- Para Santa Faustina: La imagen misma de la Misericordia que el Señor le comisionó.

- Para Santa Margarita; El corazón humano y físico de Jesús, tal como se lo mostrara nuestro Señor.

En relación con la esencia de ambas devociones:

- La confianza en el caso de la Divina Misericordia.

- El desagravio, la reparación y la consolación al Sagrado Corazón en el caso de la revelación a Santa Margarita.

(Sobre estas divergencias me guío mayormente por el estudio teológico que le comisionó Juan Pablo II al Rev. Ignacio Rosycky, cuando todavía era arzobispo de Krakow).

En cuanto a sus exigencias:

- Las exigencias del mensaje de Paray se expresan mayormente en términos de frutos de santidad personal y consagración al Corazón de Jesús en actitud de oblación y reparación.

- La devoción a la Divina Misericordia incluye explícitamente la práctica pro-activa de la misericordia hacia el prójimo con todas sus exigencias prácticas. Si este elemento falla o falta, el devoto se auto-excluye del particular favor del Señor: “Exijo de ti obras de Misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte” (Diario 742).

Sabemos que la verdadera devoción al Corazón de Jesús siempre fue fecunda en eximias obras de caridad. Masivamente, de hecho. Pero se trataba siempre de unos frutos que se daban naturalmente al configurarnos con el Corazón de Jesús, más que una exigencia explicita y programática.


Coincidencias y determinados matices en relación a las prácticas:


En ambos casos el Señor manifiesta su deseo de que la Iglesia celebre una fiesta especial.

- A Margarita le pide una fiesta que expresara el deseo de compensar y reparar las tantísimas ofensas que le hacemos al Señor los que le debemos todo, particularmente amor. La tenemos y celebramos anualmente – tal como nos la pidió - el viernes posterior a la octava de la fiesta del Corpus Christi.

- A Faustina, la celebración se señala para el domingo siguiente al de Pascua, como Domingo de la Misericordia.

De ambas el Señor requiere una particular atención a determinadas horas de la semana o del día.

- A Margarita le pide que los jueves por noche, a partir de las once, se disponga a acompañarle y a participar de la tristeza que le embargó en Getsemaní.

- A Faustina, que haga su mejor esfuerzo por acompañarle diariamente de tres a cuatro de la tarde, con el propósito de acompañarle en su dolorosa pasión y en recuerdo agradecido de la hora en que se consumó sobre la colina del Gólgota.

A ambas les pide Jesús procurar que una representación grafica de su amor encarnado llegue a manos de los fieles.

- A Faustina con mucho mayor énfasis y precisión que a Margarita, el Señor Jesús le encarga: “Pinta una imagen según el modelo que ves, con una inscripción debajo que diga Jesús en ti confío”. “Vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica blanca sobre el pecho. Del pecho por la abertura de la túnica brotaban dos grandes rayos…, uno rojo y otro pálido”. “Ofrezco a la humanidad un recipiente con el que han de venir a la fuente de la misericordia”.

- A Margarita, por su parte, sólo le deja sentir interiormente y sin mayores detalles que quiere “bendecir los lugares donde la imagen de su Corazón sea colocada y honrada”.

Ambas reciben el encargo de propagar un deseo salvífico del Señor relacionado a una práctica de índole devocional privilegiada con particulares bendiciones.

- La comunión reparadora de los Primeros Viernes de Mes en el caso de Santa Margarita.

- La coronilla de la Divina Misericordia en el caso de Santa Faustina.

A ambas el Señor les asegura y reitera repetidas veces que habrá de bendecir abundantemente a quienes la ayuden a propagar la misión y el encargo que han recibido.

- Todavía corren entre las manos de los fieles cientos de miles de copias con las 12 promesas de bendición entresacadas de los escritos de santa Margarita. Se imprimieron por primera vez en 1882 en Ohio, USA.

- Y tanto más conocidas son las promesas del Señor a Sor Faustina: “Para quienes propaguen mi Misericordia no seré juez, sino Salvador misericordioso”, etc. Medios masivos de comunicación tales como EWTN privilegian efectiva y afectivamente desde hace años la proyección y propagación del Mensaje de la Misericordia.

Ambas espiritualidades son marcadamente eucarísticas:

- “Ofrezcan a Dios las plegarias que el Salvador profiere en lugar nuestro en el sacramento del altar”, nos anima santa Margarita. Una estrechísima relación existe entre la devoción al Corazón de Jesús y movimientos como el Apostolado de la Oración, que alientan entre los fieles la ofrenda de la vida, en unión con Jesucristo, que continúa ofrendándose por nosotros al Padre sobre el altar eucarístico.

- La coronilla de la Misericordia alienta poderosamente entre los fieles la conciencia del sacerdocio común que ejercen al ofrecerle “al Padre el Cuerpo y la Sangre, alma y divinidad de tu Divino Hijo, nuestro Señor Jesucristo en satisfacción de nuestros pecados y los del mundo entero”.

Divergencias y determinados matices en relación a las prácticas:


No tienen mayor importancia ni son muy marcadas. Me limitaré a señalar una en relación con el rezo de la coronilla de la Misericordia, una de las prácticas privilegiadas para el que abraza la devoción a la Divina Misericordia y que señalo en el párrafo anterior como lugar de convergencia eucarística. Aún así, tengamos en cuenta que se trata de una plegaria propiciatoria o de expiación por los pecados de todos. Que se dirige al Padre, invocando los meritos eucarísticos de la Pasión de Jesucristo e implorando su misericordia. La plegaria misma es un gesto misericordioso por parte del que la ofrece a favor de tal o cual beneficiario en particular y todos en general. En resumen, el acento es marcadamente trinitario. Aún así, Jesús, Misericordia encarnada de la Santísima Trinidad, es el mediador de todas esas gracias para nosotros.

Observemos, por tanto, que queda desplazado el énfasis - asociado con el mensaje de Paray - de reparar por las ofensas personales que recibe directamente Jesús en su alma (Corazón) por parte de nuestra frialdad y ofensas, particularmente en referencia al don de la sagrada Eucaristía.

Las repercusiones históricas del mensaje de Paray van incuestionablemente mucho más allá y no se limitan a la actitud de reparación al Señor Jesús por las ofensas que recibe su amor ignorado y despreciado. Pero es obvio que el centro de nuestra atención en el mensaje que recibe santa Faustina tiene otro matiz: “Recuérdale a mi Padre e invoca los méritos de mi dolorosa Pasión, apodérate confiadamente de mi misericordia y compártela generosamente imitando mi compasión”.


3. Intento de síntesis y conclusiones


Corazón de Jesús

En la encíclica, “Haurietis Aquas”, Pío XII llegó a afirmar que en la Devoción al Corazón de Jesús damos con la expresión más completa de la fe cristiana. Y aunque el contenido de su mensaje excede los límites del mensaje de Paray le Monial, sabemos que lo incluye, afirma y abraza. En ese sentido, debemos reconocer que estaríamos hablando de Devoción al Corazón de Jesús con mayúscula, y por tanto de un mensaje más abarcador que el nos llega a través de santa Faustina. Digo limitadamente, ya que ella misma se alimentó y abrazó de la devoción al Corazón del Redentor que “Haurietis Aquas” reconoció y proclamó como la expresión más perfecta de la vida cristiana.

La segunda afirmación es que la Devoción a la Divina Misericordia, que nos transmite Santa Faustina, cabe plenamente dentro de la gran Devoción al Corazón Traspasado del Redentor cultivada a lo largo de siglos en la vida de la Iglesia. No viene a completarla, sino a continuarla, fortalecerla y propagarla bajo un prisma providencial y urgente.

Creo que no la completa porque su riqueza es insondable: “La anchura, longitud, altura y profundidad del amor de Cristo supera todo conocimiento” (Ef 3,18). Y Jesús mismo continúa revelándonos al Padre y su Misericordia.

Ante la revelación intencional por parte de Jesús de la amplitud y exigencias que su Misericordia plantea a la humanidad desde el mensaje de santa Faustina, no encuentro otra respuesta que con san Pablo, doblar las rodillas (Ef 3,14), acatar y romper en acción de gracias.

Con lo dicho, dejo a entender que no tengo ni creo que debamos sustentar dudas por tratarse de revelaciones privadas. Que con la muerte del último apóstol haya quedado completo el contenido de la Revelación no significa que Dios haya quedado mudo y mucho menos su Palabra Eterna, Jesucristo, N.S.

Siguiendo la norma evangélica “por sus frutos los conocerán” (Mt 7,16), ambos mensajes han pasado con honores el escrutinio responsable de la autoridad de la Iglesia. Ambas fiestas han sido aprobadas y ambos mensajes refrendados ampliamente, más en sus líneas maestras, que en sus detalles, desde luego. Por su naturaleza misma toda experiencia mística está condicionada y limitada por la sicología y demás cualidades o defectos de su beneficiario. Esto no le ha impedido ni le impedirá al Señor comunicarse con nosotros o encargarnos lo que quiera.

Porque conozco algo de su desmedida misericordia, no me extraña en modo alguno que haya querido venir a recordamos lo que olvidamos continuamente, lo que descuidamos practicar, lo que necesitamos afirmar y gritar desde los tejados: Su compasiva misericordia que quiere iluminar nuestra noche, desesperanza y obstinado rechazo de su amor y evangelio.

Hasta hace poco había un aspecto del mensaje de la Misericordia que no llegaba a convencerme del todo. Y se lo planteaba afectuosamente al Señor como pregunta retórica en estos términos: “¿Quién necesita hoy esa misericordia que nos ofrecías a través de Santa Faustina? Hoy la humanidad más que desconfiar de Ti, te ignora. ¿Quién echa hoy de menos tu Misericordia? Ni siquiera tienen conciencia de haberte ofendido… Y peor todavía, ¡están convencidos de que no tú no les haces ninguna falta!”.

Unas líneas del cardenal Christoph Schonborn al Congreso Internacional sobre la Divina Misericordia en Roma (en abril del 2008) vino a aclararme lo que sólo intuía afectivamente: “¡Precisamente por eso! ¡Porque estamos tan enfermos que rechazamos el único remedio y médico capaz de sanarnos, es que urge tanto recordarle al mundo de tu obstinada Misericordia! Es el único recurso seguro”.

Tu Corazón, Señor, es la única puerta de hospital que necesitamos tocar. Tú, el único médico que el Padre avala y certifica como capaz de restaurarnos. Pero como el alcohólico empedernido continuamos haciéndonos creciente daño.

Por la dolorosa Pasión de tu Hijo, Padre, ¡ten misericordia de nosotros y del mundo entero!

Jesús, ¡en Ti confío!


MEJ REGINA MARTYRUM

“Vivamos al estilo de Jesús, compartiendo y trabajando…” es uno de los versos que más resonaba en las voces de los casi ochenta jóvenes que participamos del Encuentro Nacional del MEJ que se realizó en Regina Martyrum los días 9 y 10 de agosto. Y ambas actitudes se vivieron en nuestro encuentro: compartir y trabajar.


Sábado: día del compartir


El sábado bien temprano a la mañana, Regina recibía monitores de las distintas comunidades MEJ del país: representantes de San Miguel, Guernica, González Catán, Posadas, Córdoba, Salta, y Resistencia se hicieron presentes para celebrar este encuentro.

Después de cantar y bailar juntos para romper el hielo, abrió la jornada el Padre Alfonso Gómez, Provincial de la Compañía de Jesús, quien nos animó a renovar el entusiasmo por el servicio y la entrega.

A continuación, Ernesto Giobando, Asesor Nacional de nuestro movimiento, presentó la primera edición del Manual Latinoamericano del MEJ. El nuevo Manual tiene como novedad la unificación de algunos puntos de nuestra espiritualidad y estilo entre Uruguay, Chile y Argentina; y gracias a su sencillez, nos permitirá transmitir más fácilmente a otros la alegría de ser mejinos. Luego compartimos en grupos pequeños, a la luz del Manual, la realidad de cada comunidad MEJ. A partir de este compartir realizamos algunos aportes y sugerencias para pensar los desafíos actuales del MEJ en Argentina.

A la tarde-noche, nos unimos en una Adoración Eucarística, muy propia de nuestra espiritualidad, cuyo eje es en Jesús Eucaristía. Fue un momento muy especial del día, en el pudimos dar gracias por lo vivido y pusimos en manos de Jesús a todos los mejinos que Él nos encomienda a cada monitor.

Para finalizar la jornada, faltaban las risas. Por eso, cada comunidad preparó un sketch para animar el fogón que colmó de carcajadas la noche del encuentro.

En cuanto a la logística del evento, los mejinos de Regina de las etapas más grandes nos acompañaron y así, hicieron también que el encuentro fuera posible. A la etapa Discípulos se le encomendó el servicio en la cocina, tarea que realizaron con un increíble espíritu de entrega y alegría. La etapa de Testigos efectuó la recepción, animación, decoración y alojamiento, también con mucho entusiasmo y excelente resultados.


Domingo: día del trabajar juntos


En la mañana siguiente, se presentó el borrador de los Materiales del MEJ, un compendio de recursos, encuentros, canciones y Adoraciones Eucarísticas para consolidar nuestro trabajo con los mejinos y aumentar nuestra capacidad creativa como monitores del MEJ. En esta recopilación se recogió el trabajo de varias comunidades MEJ de Argentina a lo largo de estos años. Pensamos que compartir nuestro esfuerzo es también tratar de vivir la espiritualidad de la Eucaristía en la que, poniendo todo en común, confiamos en Aquél que lo multiplica.

MEJ REGINA MARTYRUM

Después de la exposición, nos dividimos por áreas de interés de acuerdo a las distintas partes de los materiales y trabajamos corrigiendo y ampliando los Materiales. Esta labor apuesta a lograr una edición definitiva del material que se alimente de las contribuciones de los monitores de las distintas comunidades MEJ de Argentina.

Antes del mediodía, participamos en la Misa de niños de Regina presidida por el Padre Provincial, en la que colaboramos con los cantos del recién constituido coro de monitores y ofrendando nuestros cuadernos personales, como símbolo de la espiritualidad mejina en la que queremos crecer después de alimentarnos con Jesús Eucaristía.

Ya bordeando la despedida, pusimos en común diversas propuestas para seguir trabajando a nivel del MEJ Nacional este año y el siguiente. Como proyecto central propusimos formar una Comisión Nacional del MEJ que congregará representantes de todas las comunidades para coordinar y programar actividades y metas comunes para todos los mejinos de Argentina.

Nos despedimos con una Adoración Eucarística finalizada la cual nuestro Asesor Nacional nos envió a misionar, saliendo de nuestras comunidades para dar a conocer el MEJ e invitar a otros jóvenes y niños a intentar vivir, como nosotros, al estilo de Jesús.


India

Queridos Padres,

La Paz de Cristo.

El 8º Encuentro del Apostolado de la Oración de las asistencias de Oceanía, Asia Sudoriental y Asia del Sur se realizó en Tokio, Japón, del 6 al 11 de Octubre, 2008. Apenas regresé de ahí envié un email informando sobre la reunión a todos los Provinciales. Lamentablemente, no llegó a destino. Aquí va una humilde carta por correo tradicional que supongo más confiable.

Al pasar los días, oímos más y más de ataques terroristas, violencia, asesinatos, incendios, violaciones y humillaciones de la dignidad humana y grandes violaciones de los derechos humanos. La Humanidad está estupefacta y confundida. La gente se deprime y sufre todo tipo de enfermedades mentales y físicas. Hay una profunda búsqueda de sentido en la vida de cada uno. La gente busca un auténtico y genuino liderazgo espiritual. Quieren saber cuándo y cómo pueden encontrar a Dios y hallar un camino en este valle oscuro.

En esta situación el Apostolado de la Oración puede venir como una respuesta al anhelo inmortal de la humanidad. La gente se acerca a nuestras comunidades jesuitas para ayuda material, para buscar trabajo, pedir recomendaciones y varias otras necesidades. Pero ¿cuántos vienen a pedir ayuda espiritual: conocer a Jesucristo y encontrar los modos de experimentarlo e interiorizar sus valores? Claro que tenemos Centros de Retiros para el ministerio espiritual. Pero ¿deberíamos confinar nuestra principal tarea a las cuatro paredes de un Centro de Retiros? En este año paulino todos se deleitan en citar “Ay de mí si no proclamara el Evangelio” (1Co 9,16), pero ¿cómo llevamos esto a una realización concreta?

India

Invertimos tantos de nuestros recursos materiales o de otra índole principalmente en Educación y agotamos nuestra energía en lo administrativo. Pero ¿no le damos un trato de madrastra al ministerio espiritual incluso en los establecimientos educativos? Escribo esto después de haber dedicado 27 años al ministerio de la educación. Afortunadamente no fui paralizado por los laberintos estructurales y burocráticos. La gente de hoy en la India no busca religiosos instruidos y eficientes –aunque son necesarios- sino servidores abnegados y realizados en Dios que se eleven por encima de los sentimientos sectoriales y de castas y la política del poder. La gente ya no se fascina con llamativos avisos luminosos, sino por la humilde lámpara del sagrario que revela la presencia viviente de lo divino.

¿Puedo pedirles que piensen seriamente lo que están haciendo en su Provincia por el Apostolado de la Oración? ¿Cuántos de nuestros jesuitas están comprometidos directamente en el ministerio espiritual? ¿cómo llevamos el Evangelio a nuestros otros ministerios?

Mi carta puede sonar casi como sus cartas oficiales. Pero después de vivir 44 años en la Compañía la escribo con una enorme agonía. Por favor denme los nombres de sus Secretarios Provinciales para el Apostolado de la Oración. Espero revitalizar este ministerio reuniéndome con todos ellos y delineando un plan concreto de acción para el futuro cercano.

Con sinceros agradecimientos y deseos orantes,

Suyo, en Cristo

Jayabalan, S. J.
Secretario Nacional AO India
29 Nov. 2008


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